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Michael Jordan es un parteaguas en la relación deportes y negocios. En la reciente docuserie The Last Dance nos reafirma por qué el mundo ama (o no) a esta leyenda del basquetbol.

Por Arianna Jiménez

Recordar una de las temporadas más épicas en la historia de la NBA fue el eje para que ESPN y Netflix presentaran The Last Dance, una serie documental que retrata la época más importante del equipo Chicago Bulls, liderado por Michael Jordan. Conocido como ‘su majestad’ en las duelas, este atleta también es un pionero en la relación deportes y negocios.

En 10 episodios, la serie presenta los detalles de la vida de Jordan dentro y fuera de la cancha, desde su infancia hasta la búsqueda del sexto título para los Toros en 1998. El entrenador Phil Jackson llamó a esta temporada El último baile, por ser la última que dirigiría al equipo, de ahí el nombre del documental.

Jordan, leyenda en los negocios

Seis anillos de campeón en la NBA, dos medallas de oro olímpicas, el jugador más valioso en cinco temporadas, más de 1,200 partidos jugados y casi 32,300 puntos anotados a lo largo de su carrera lo convirtieron en una estrella de la duela. Sin embargo, Michael Jordan es una leyenda también en los negocios.

The Last Dance nos presenta el primer gran trato de Jordan con una marca publicitaria, después de firmar con los Chicago Bulls por 6 MDD en 1984. En ese mismo año, Nike tenía como estrategia de mercadotecnia “apostar por los nuevos héroes”, refiriéndose a los deportistas, y eligieron a Jordan como su imagen –en aquel entonces, novato en la NBA–.

Para Michael, Nike fue su tercera opción en zapatos deportivos. Converse, su marca predilecta en la universidad ya tenía contrato con Magic Johnson, mientras que Adidas patrocinaba a otras figuras de la liga. Después de una larga negociación, el acuerdo por 500,000 dólares anuales durante cinco años se convirtió en el contrato más alto del deporte hasta ese momento.

El rey Midas de las marcas

Nike confirmó el triunfo de su jugada cuando Jordan generó 76 MDD en tres meses por la venta del modelo Air Jordan de 1985, superando por mucho la cantidad original que pedía su contrato: 4 MDD en tres años. A partir de entonces, la firma no soltó al basquetbolista y, a pesar de retirarse de la cancha en 2003, hasta hoy Jordan sigue siendo el mejor pagado por la marca deportiva con ganancias superiores a 130 MDD anuales, según Forbes

El atleta de 57 años tiene una fortuna de más de 2,100 MDD, de acuerdo con la lista The Richest in 2020 y, si bien la mayoría de sus ingresos proviene de la alianza con Nike, Michael Jordan es un rey Midas para las marcas. Y su nombre es un referente de éxito en ventas.

La compra del equipo Charlotte Hornets, la creación del tequila premium Cincoro, el lanzamiento de la consola Xbox One X y el patrocinio de marcas como Coca-Cola, McDonald’s y Gatorade reafirman que este jugador “solo juega a ganar”, como lo muestra en cada episodio de The Last Dance.

Un éxito más

Aunque esta leyenda de la NBA declaró públicamente que “después de ver la serie lo odiarían”, The Last Dance ha reavivado la admiración hacia él, sobre todo, por parte de generaciones que no lo siguieron como deportista hace décadas. Luego del estreno de la serie en abril pasado, las ventas de los artículos de los Bulls aumentaron 400% y el modelo Air Jordan 1 que antes se vendía por 900 dólares, ahora cuesta hasta 1,500.

La docuserie fue vista en Netflix por casi 24 millones de personas fuera de Estados Unidos durante las cuatro primeras semanas, y el portal de crítica Rotten Tomatoes la calificó con 95% de aprobación de la audiencia.

Y tú, ¿consideras que hay otro atleta más grande y exitoso en los negocios que Michael Jordan? Comparte tu opinión en los comentarios.

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