Con solo cuatro décadas de existencia, la impresión 3D es hoy un aliado para las Pymes. Descubre cómo esta tecnología te ayudará a mejorar y abaratar costos en diseño y manufactura.

Por Leo Peralta

Es curioso, pero la primera persona en presentar una patente para la tecnología de creación rápida de prototipos (RP) –mejor conocida como impresión 3D– fue un abogado japonés. Así es, Hideo Kodama lo hizo a inicios de la década de 1980. Aunque al final las autoridades negaron su solicitud al incumplir con algunos requisitos. Fue un duro revés para alguien que, además, era especialista propiedad industrial.

A partir de entonces, 3DInsider, sitio web especializado, resume la historia de la estereolitografía (SLA) o impresión 3D en estos cuatro acontecimientos clave:

  • 1984: la estereolitografía es adoptada por un grupo de ingenieros franceses, pero pronto la abandonaron al no tener una visión de negocios en torno a esta innovación.
  • 1986: el inventor estadounidense Charles (Chuck) Hull retoma la estereolitografía y obtiene la primera patente de impresión 3D.
  • 1987: primera impresora 3D (SLA-1) creada por Chuck; fue el primer modelo en imprimir algo físico a partir de un archivo digital.
  • 1988: primera impresora 3d (SLS) de DTM Inc; empresa fundada por Chuck y después adquirida por 3D Systems Corporation.

En el centro de este proceso se encuentra la impresora 3D, un aparato que visto de lejos parece funcionar como por arte de magia, pues un brazo con rítmicos movimientos es capaz de crear todo tipo de objetos aparentemente de la nada. Y lo mejor es que este procedimiento emplea tecnologías que generan resultados sorprendentes.

¿Para que sirve una impresora en 3D?

Una impresora 3D opera como un trabajador que construye líneas de ladrillos. Así, ensambla capas de materiales que van desde metales hasta alimentos.

De acuerdo con TWI, una asociación de profesionales en procesos de ensamblaje y fabricación, una impresora 3D permite la creación rápida de prototipos, así como de objetos 100% personalizados. Otra ventaja es que disminuye el desperdicio de materiales y puede elaborar productos que son difíciles de hacer con otras técnicas, como el fresado.

¿Cómo funciona una impresora 3D?

¿Cuáles son las principales técnicas de impresión 3D? La consultora en patentes tecnológicas TechPats señala algunas de las más populares:

  • Estereolitografía. Esta fue la primera técnica de impresión 3D y consiste en un tanque de plástico líquido que por medio de un rayo láser solidifica capas de dicho plástico, creando el objeto.
  • Deposición de hilo fundido (FDM). Opera con un cabezal que calienta y deposita material fundido proveniente de un filamento almacenado en la impresora 3D. Esta técnica, análoga a la empleada por las impresoras de inyección de tinta, es de las más populares en la impresión 3D y usa una gran variedad de materiales compatibles.
  • Sinterización selectiva de láser. Este procedimiento es similar a la estereolitografía, pero en lugar de plástico líquido, utiliza un polvo depositado por un tambor, el cual es solidificado por un rayo láser que le pasa por encima. El polvo sobrante puede reusarse para fabricar otros objetos.
  • Manufactura de objetos por laminación. Un rollo de material (como papel, plástico o metal) pasa por encima del objeto ensamblado y es fusionado con las capas anteriores por medio de un cilindro caliente. Un rayo láser ‘recorta’ el material sobrante y el rollo se mueve, depositando una nueva capa de material.

La impresión 3D representa un gran avance en los procesos de diseño y manufactura. Además, su creciente popularidad ha reducido los costos de adquisición; por lo que, ya puedes pensar en invertir recursos para tener tu propia impresora 3D en casa o en tu oficina.

El potencial de esta tecnología es ilimitado y es posible que tu empresa pueda aprovecharla para explorar nuevos horizontes. ¿Estás listo para hacerlo?